Vídeos XXX de: corridas en la cara

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Corridas en la cara

Corridas en la cara

Se entiende por corridas en la cara como la práctica sexual en todo vídeo porno en el cual el hombre eyacula sobre el rostro de una mujer. Una actividad sexual bastante desagradable para muchas mujeres que le hacen ascos al semen facial. El final feliz sobre la faz de una chica lo llaman. Un breve lapso de tiempo en el cual el pene de un hombre expulsa todo su esperma para golpear con fuerza el semblante femenino. También llamadas acabadas sobre caras o terminadas faciales.

Las corridas en la cara tienen un componente hipnótico que no pueden dejar de verse. Incluso existen compilaciones de corridas en la cara en todos los pornotubes debido al gran éxito que tienen estos disparos de esperma sobre la jeta de una chica. No se sabe muy bien el gusto por estas poluciones, dicen que al ser la culminación del orgasmo masculino siempre que las veamos en un vídeo porno evocaremos esa explosión de placer en nuestra polla.

Compilaciones de corridas en la cara

Imaginaos por un momento cientos de escenas de estos clímax masculinos sobre los rostros de las mujeres. Se les llama compilaciones de grandes corridas en la cara y tenéis tantos vídeos sobre este tema que es una subcategoría pornográfica totalmente aparte. Una auténtica delicia visual al alcance de los verdaderos sibaritas del pringue facial.

Como hemos dicho el asco de muchas chicas por el que se les corran en la cara es un detector de sosas y aburridas en el sexo. La verdadera mujer ansiará tu chorro espermático sobre su cara. Anhelará tu disparo de amor blanquecino para que embadurnes su epidermis al estilo mascarilla facial.

Un rostro con semen

¿Hay algo más bonito que contemplar una cara vertida de lefa? El amor incondicional que tiene que sentir una mujer para dejarse mojar su careto con tu esperma debe ser total. A muchas les gusta su tacto en sus mejillas, pero hay que tener cuidado en que el semen no entre en sus ojos o pude producir escozor y picazón. A fin de cuentas, no queremos que acabe con los ojos rojos por nuestra culpa después de decirle ‘me corro en tu cara’.