La curiosidad sexual mato a la vieja

La curiosidad sexual mato a la vieja
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Hay quien piensa que conforme una mujer envejece le deja de interesar el sexo. Todo lo contrario. A esta madurita que se acerca peligrosamente al rango de vieja menopáusica, se le despierta la curiosidad sexual al ver a un hombre masturbándose con un fleshlight (vagina en lata). En seguida le pica el gusanillo de saber que se siente con un juguete sexual en sus santas partes. Así que sin cortarse un pelo decide probar en sus propias carnes estos cachivaches para procurarse placer. Ya hay que ser viciosa para obligar a un hombre a que te enchufe una bomba vaginal y pedirle que succione para hinchar la vulva. Pero la cosa no queda ahí cuando la penetra analmente con todo la parafernalia conjunta en su coño. Aquello se convierte en una sucesión de corridas de la vieja con prolapsos anales y squirtings. Para que luego digan que las viejas tienen el coño seco.


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