Nacida en Wisconsin y asentada en Hollywood, Ella Reese ha construido una carrera sólida sin aceptar etiquetas ni caminos prefijados. Empezó fuerte en el porno lésbico, donde se curtió y sigue siendo referencia, y amplió su abanico con escenas con trans, actores bisexuales y heterosexuales, siempre desde la química y el compromiso. Su reputación de performer brillante está alabada por directores y compañeras, que coinciden en que Ella eleva las escenas, contagia energía y convierte cada rodaje en algo más intenso de lo habitual. A su belleza y a su espectacular físico, suma oficio, presencia y una implicación que marca la diferencia. El trabajo con intérpretes gays o bisexuales ha sido una de sus señas de identidad, no como gesto oportunista, sino como extensión natural de su forma de entender el sexo y la industria. Ese mismo enfoque coherente la ha llevado a implicarse en el activismo LGBT, dentro y fuera del set, con un discurso propio y sin imposturas.

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