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Comatozze y su ascenso meteórico en el porno amateur

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No será la más activa y apasionada a la hora de follar, pero Comatozze es un filón de oro, y cualquiera lo puede saber nada más verla, puesto que es de esas féminas que tienen un físico tan deslumbrante que muchos quedan en shock. De hecho, comenzó haciendo vídeos caseros con su pareja para echarse unas risas y ahora casi no puede salir a la calle porque son muchos los que la reconocen. Empezaron sin plan, sin mostrar el rostro y sin saber muy bien dónde se metían… Pero la cosa cambió cuando mostraron la cara, pues el algoritmo explotó y ahora acumulan cientos de millones de visitas, premios de PornHub, un AVN en la estantería y fans que les chivan hasta las nominaciones antes que la propia organización. Además de lo buenorra que esta la tipa, su fórmula funciona: sexo casero con humor, tramas absurdamente cotidianas (“vino a ver la tele y pasó esto”), y mucha improvisación. Graban a saco cuando toca, suben cinco vídeos al mes pase lo que pase y se parten de risa incluso durante los rodajes. Todo muy natural, pero con una cámara buena y ángulos pensados, que tampoco son gilipollas. Ella tiene 21 años, es tímida fuera de cámara, iba para cirujana, montó un negocio de uñas antes de cumplir los 18 y ahora es una de las amateurs más vistas del planeta. Dice que se implica del todo en cada cosa que hace, que el porno le ha dado confianza, creatividad y autoconocimiento, y que no piensa obsesionarse con ser la número uno.