Cheyla Collins tiene esa manía tan suya de despedirse del porno como quien cierra la puerta con dramatismo, para volver al poco tiempo como si nada. No sería la primera vez que reniega del circo y termina plantándose otra vez bajo los focos, porque hay escenarios que tiran más que la coherencia.

Esta muñeca latina juega con esa dualidad; se va, regresa, desaparece, reaparece… Y siempre consigue que todo el mundo mire. Tiene esa mezcla de picardía latina y seguridad descarada que convierte cualquier escena en terreno propio. No necesita sobreactuar, una mirada directa a cámara y esa media sonrisa suya bastan para derretir al público. Cuando decide volver, lo hace sin dar explicaciones, como quien sabe perfectamente el efecto que provoca.

Ahora, además, su nombre vuelve a circular por otro motivo: en la actualidad se encuentra embarazada, lo que añade un nuevo capítulo a su historia pública. Y con ella nunca se sabe si es un punto y aparte o simplemente otra pausa estratégica antes del siguiente giro inesperado. Con Cheyla, el guion siempre está abierto. Y su precioso culo.
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