Imagina una tía con un TOC de cojones, que de pequeña competía en patinaje artístico, pero siempre llegaba segunda. Sus padres, dueños de un modesto quiosco que abrían a las 4 de la mañana, no podían ni comprarle patines nuevos, así que la niña se refugió en la música y el dibujo. Pero con 13 años le dio por otro deporte de riesgo, dejar de comer. Se obsesionó con controlar su cuerpo hasta que los profesores se dieron cuenta de que parecía un espagueti y la metieron en el hospital. A partir de ahí se puso las pilas, se fue a vivir a un puto loft lleno de artistas y gente chunga en Sídney. Allí empezó a espabilar, estudió diseño de interiores y se convirtió en una máquina del 3D. Le salió un curro de esos de estar sentada 8 horas, pero pronto descubrió que era una gilipollez. Decidió hacer streaming porno un día a la semana y ganaba más que en cuatro días de curro serio. Luego se pasó a OnlyFans, donde ella controla el cotarro y puede hacer más puesta en escena. Primero se grabó sola, luego con tías, y tardó un año en hacer un trío con un tío.
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