in

Porno con DNI: así están asfixiando el negocio en EE. UU.

Twitter Telegram Whatsapp

En Estados Unidos se han puesto en modo “enséñame el DNI para ver porno”, y medio país ya está dentro del experimento. La excusa oficial es proteger a los menores, pero en la práctica es un apagado suave del contenido para adultos. No prohíben el porno de manera directa, sino que hacen el acceso tan incómodo que los usuarios prescinden de ello. Es así como el tráfico se desploma (hasta – 80 %), y los internautas se van a webs más turbias o tiran de VPN como si no hubiera mañana.

Detrás de esto hay una estrategia política bien montada (rollo derecha religiosa + laboratorio de ideas) que lleva años intentando cargarse la pornografía por la puerta de atrás. Y la Corte Suprema de Estados Unidos ya dio luz verde, así que ahora la bola sigue creciendo. La “fiesta” la pagan los de siempre. Esto es, creadores y trabajadores sexuales. Ingresos en caída libre, más costes absurdos para verificar identidades y un mercado cada vez más cerrado donde solo sobreviven los grandes. Los pequeños, a apretar los dientes o desaparecer.

Mientras tanto, surgen empresas que hacen caja con la verificación (porque alguien tiene que cobrar por escanearte el careto) y los expertos avisan: si normalizas enseñar el DNI para ver contenido legal, mañana te lo piden para cualquier cosa. Y entonces la pregunta pasa a ser “¿quién decide lo que puedes ver y cuánto control tiene sobre ti?”.

Las actrices porno y las creadoras de contenido están viendo cómo su trabajo se va al garete por una mezcla de burocracia, miedo del usuario y costes extra.

  • Virah Payam lo define como una muerte a fuego lento. Tiene que pagar a empresas externas cada vez que verifica usuarios, lo que le mete más gastos y menos margen. Ella lo resume más o menos así, adultos haciendo cosas legales entre adultos, complicadas artificialmente.
  • Siri Dahl cuenta que sus ingresos han bajado, aunque es difícil medir cuánto corresponde a cada ley. Además, sufrió doxing cuando una IA reveló sus datos personales, lo que añade riesgo directo a su seguridad.
  • Daisy Ducati habla de un golpe aún más directo, sus ingresos online reducidos al menos a la mitad y menos trabajo en estudios, porque la producción también está cayendo.
  • Cherie DeVille señala el gran efecto rebote, la gente no quiere subir su DNI a webs porno, así que se va a sitios sitios ilegales donde no hay control ni protección.