Hablemos claro, esa habitación beige con una cama blanca y un cabecero gris es el puto Airbnb del porno industrial. Ahí han follado Rissa May, Katrina Colt, Amanda Riley y medio censo de la industria en los últimos meses. Y cuando un escenario te saca de la escena antes de que empiece el polvo, algo huele a trillado, pero Bellesa ha hecho algo que pocos esperaban; en lugar de cambiar los muebles, han cambiado la iluminación. Un filtro ámbar cojonudo y una luz cálida de esas que te hacen parecer que el sol se está poniendo dentro de la habitación. De repente Angel Youngs y Skylar Snow tienen la piel dorada, el pelo parece fuego, y el calor que desprende la pantalla es tan real que te olvidas de que estás viendo la misma pared aburrida de siempre.

La trama tampoco es que sea demasiado original: Charles Dera es un actor fracasado que se lió con unas strippers y ahora tiene que grabar un casting para volver a la élite. Pero él ni lee el guion, prefiere liarse con las dos tías que han venido a ayudarle. En pleno acto, Charles les dice que se callen porque los directores están esperando al lado y, digamos, la escena se construye alrededor de eso. Un detalle curioso y morboso es cuando Skylar tapa la boca de Angel en la posición de vaquera invertida, suelta la mano, y Angel tiene que volver a ponérsela porque sabe que si no la tapa, va a gritar como una condenada.
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