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Rissa May en su salsa con dos afroamericanos sondeándola

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Rissa May es una jovencita curvy con un par de tetas que merecen un monumento. Pero lo que la coloca en otra liga no es el cuerpo —que también—, es que folla como una descosida. Gime, pide cachetazos con ímpetu, y en los tríos se las apaña para tener siempre una polla en la boca. Siempre. Parece su misión en la vida y la cumple con matrícula de honor. Cuando se corre en posición de misionero, las piernas le tiemblan de verdad, puesto que eso se percibe cuando se finge. Las posturas no parecen una lista de la compra como en ciertas escenas; se suceden con naturalidad en esta escena de Blacked, porque el momento lo pide y porque los tres están tan metidos en la jodienda que se olvidan de que hay una cámara delante.