Mientras que muchos siguen repitiendo el mantra de que los jóvenes no quieren trabajar, Meg Vicious una chavala de Hurlingham (Argentina) se puso delante de una cámara en pandemia y acabó facturando más que muchos en una década. En la actualidad es la acŧriz porno amateur más buscada de su país, pero lo más curioso es cómo se enteraron sus padres de su profesión: un “amigo” les enseñó un vídeo porno de su retoño. Aún así, la madre hizo gala de una templaza y un sentido común fuera de lo común, valga la redundancia y la paradoja. “Es mayor de edad y hace lo que quiere”. Fin de la cita. Porque esa es otra, siempre aparecen los moralistas profesionales hablando de dignidad desde perfiles con frases de El Joker que siguen a 900 modelos en Instagram. Gente que consume porno como si estuviera hidratándose, pero luego se indigna cuando una mujer gana dinero con ello. Así está el percal. Además la chica parece bastante centrada, ya que establece límites, elige con quién trabaja y piensa en ahorrar e invertir, y quiere montar proyectos fuera del porno porque sabe que internet hoy te corona y mañana te convierte en meme. Por cierto, la chica está increíblemente buena, y nos ha ganado del todo al verla escuchando Massive Attack de fondo mientras le perforan el culo.
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