Elena Koshka mide 1,80 metros, tiene unos preciosos senos naturales y una cintura de avispa, y lo que más le fastidiaba del porno es que le cayera leche en el ojo. Por lo demás, esta rusa era toda una profesional que ni parpadea. Nacida en Rusia pero criada en Portland, trabajó en un gimnasio 24 horas y pasó por un divorcio que la hizo replantearse el amor. Su conclusión fue sencilla, «El sexo mola y siempre he tenido atención en ese sentido, así que voy a explotarlo mientras pueda». Y vaya si lo hizo, pues en el año 2016 ya era AVN Fresh Face. Elena confesaba cuando era una pornstar consagrada que se ponía colorada como un tomate cuando rodaba con gente nueva. Aunque en su vida privada es ruda como un látigo de cuero. Y es que le gusta que le penetran con cualquier objeto y untarse comida por el cuerpo. Y es que la señora Koshka tiene sus fetiches y no los esconde.
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