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Ania Kinski, desde Francia con amor

Resulta curioso ver como Francia, un país conocido por la exquisitez artística y el buen gusto, apenas sea pródigo en modelos eróticas que se entreguen con convicción al sexo filmado. Parece que las galas son reacias a follar delante de una cámara, aunque existan honrosas excepciones como Anissa Kate o Natasha Nice. Ania Kinski escapa de los círculos parisinos y viene a romper con esta vergonzosa baja proporcionalidad y a poner el listón bien alto con un cuerpo impropio para una mujer de 39 años que nada tiene que envidiar del de las jovencitas. En poco menos de 5 años se ha apoderado del sector Milf europeo para dar el salto al mercado internacional, y todo ello con el atrevimiento suficiente para grabar ese oscuro erotismo plagado de roles perversos al que nos tiene acostumbrados House of Taboo.