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Armani Black, una superestrella emergente del porno yanqui

Que Armani Black se haya puesto dos apodos artísticos rimbombantes va más allá de meras razones de marketing. Estamos ante un llamativo cartel de advertencia que consiste en tener un nombre de lujosa marca de moda (Armani) y un apellido que nos recuerda a la desaparecida superestrella Tori Black. Y vaya que si nos advierte. La starlette de Florida ingresó en la industria de adultos con una celeridad rampante y en pocos meses obtuvo un doctorado anal gracias al estudio Tushy. Ahora, el siguiente paso lógico en su rápido ascenso al estrellato ha sido protagonizar su primera doble penetración en Brazzers; el gimmick definitivo que le faltaba. Nada mal para una exuberante morena, de llamativas tetas cinceladas por un bisturí de oro, que trabajó en la cadena de restaurantes «Hooters» y ha terminado siendo fichada por el icónico cazatalentos Mark Spiegler, el padrino de la pornografía moderna.