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Christie Stevens exhibe dignamente sus artes anales

La única vez que nombramos a Christie Stevens, la rubia con la cara más tonta de América, fue para ponerla en un contexto incestuoso en la que demostraba por medio de fluidos vaginales la química que tenía con Zoey Monroe. La tetona de Utah es un bocado atractivo para el público generalista que se suele conformar con cuerpos operados sin demasiado éxito estético y actitudes sexuales que no salen del montón: cabello rubio decolorado, demasiado maquillaje de ojos, tatuajes baratos, tetas falsas y pinta de stripper de carretera quemada de hacer horas extras. Seamos francos, Christie ha avanzado poco en esta profesión sin poder despegar a pisos superiores desde que en 2013 fue candidata al puesto «Best New Starlet» en los AVN Awards. Puede que se lo creyera demasiado, pero hasta la peor pornostar tiene sus momentos de gloria y, aunque nunca estará en la cresta de la ola del sector norteamericano, defiende dignamente su estatus gracias a las artes anal que exhibe en Drilled.