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De Long Island a reina del gonzo: el ascenso salvaje de Emma Rosie

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Emma Rosie llegó al porno en 2022 recién cumplidos los 18 y decidió no perder el tiempo. En tres años se ha cascado más de 240 escenas, casi 100 solo en 2025. Una barbaridad para cualquiera, todavía más para alguien una chica que mide 1,47 y pesa lo mismo que una mochila del cole. Las grandes productoras la reclaman y se ha convertido en fija de estudios extremos y raritos, donde su físico diminuto hace todavía más ruido. Detrás de su peculiar aspecto y su forma de maniobrar en la industria hay una tía sorprendentemente centrada. Y es que abla de intención, presencia, amor y equilibrio vital mientras se deja la piel trabajando. Reza, escribe música, visita a la familia y luego vuelve al set a rompan el ojete si tercia. Criada en un entorno católico y conservador —votantes del líder naranja de MAGA seguramente—, curiosa sexual desde adolescente y consumidora temprana de porno amateur, Emma tenía claro desde antes de acabar el instituto que ese iba a ser su camino.