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Emily Bloom, una belleza ucraniana de cuento de hadas

Desde que aterrizó en el planeta Tierra, Emily Bloom se ha convertido en el fetiche favorito por los pornólogos que persiguen a las teenagers (adolescentes). La prodigiosa ucraniana, más que proceder de la la rebotica de la antigua Unión Soviética, parece salida de una dimensión paralela donde solo puedan existir especímenes perfectos de belleza juvenil. Simplemente se nos detiene el pulso cuando admiramos la pálida desnudez de la modelo del Este. Como un personaje de cuento de hadas que ha cobrado vida por arte de magia y ha sido dotada de la excelencia más absoluta. Lo que se dice una experiencia erótica única.

Se trata de uno de los físicos más deslumbrantes que hemos visto de diosas eslavas, y no por voluptuosidad (que no va precisamente bien servida), sino por la dulzura y el candor que trasmite. De ahí que no sea de extrañar que el estudio Hegre-Art —ninguna hembra humana escapa al ojo avizor del fotógrafo Petter Hegre— la tenga en nómina desde casi sus albores. Desde que tenía 21 años (2013) y llamaba poderosamente la atención por el contraste de su cuerpo con el rostro de niña buena que tenía. Especialmente en sesión de fotos donde su extrema palidez era palpable.

Pero más allá de que la seductora modelo conquistara el mundo del modelaje erótico con su vitalidad y lindeza, también se atrevió a hacer el trasvase al nicho de la masturbación. Un coto de caza donde sus dedos aterrizarían sobre su preciosa vagina, tan impoluta y simétrica que podríamos apostar al 100% que sabe a gloria. Es aquí donde brilla con más fuerza y el lugar en el que parece estar destinada a coexistir con los mortales, siendo en este caso en una creativa escena con 16 manos masajeándola.

Las asombrosa belleza desnuda de Emily Bloom: