Si se compara el porno con la cocina, se podría decir que no hace falta una gran producción si el plato está bien ejecutado. O sea, con luz natural, planos sencillos y ninguna floritura. Si, además, la materia prima (Isa Bella) es de diez, pues el “bocado” resulta mucho más delicioso. Isa tiene una mirada que atraviesa la pantalla, se mueve como una puta diosa y aguanta el ritmo sin pestañear cuando le aprietan. Y todo ello sin haber cumplido un año en el oficio. Tan solo le falta que su ojete dé la bienvenida a algún invitado fisgón para consolidarse del todo en el porno de “yanquilandia”, el más seguido del globo.

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