Las mujeres lo tienen claro, el sexo oral es importante pero la mayoría de hombres siguen teniendo problemas de ejecución. Así que aquí llega la actualización 2026 para que dejes de dar pena y empieces a dar placer. Antes de empezar debes procurar que ella no se ponga nerviosa. No en vano, hay chicas que se esconden porque piensan que les huele algo o les da vergüenza la arquitectura de su almeja. Tú pon cara de «me muero por comerte» y no de «me toca por compromiso». Ah, y si hay dudas, una ducha juntos. Calienta y limpia, doble victoria. Por cierto, ha vuelto el bosque natural. Si te molesta, abre camino con los dedos como si fueras un explorador, pero no le digas que se depile. Es su coño; son sus reglas.
Las 9 reglas para pasar de novato a devorador profesional
- Sin prisas: si vas a estar cinco minutos y te cansas, ni empieces. Esto no es un bocadillo de microondas.
- No te tires al clítoris como si fuera el botón del ascensor: todo el mapa es territorio erótico. Muslos, labios, esa zona entre el coño y el culo que la puede poner a mil. Tú bésala entera, copón.
- Lengua suave al principio: no es un rallador, empieza con lametazos largos y flojos. Deja que se ponga bien cachonda poco a poco.
- Juega a «no tocar pero casi»: pasa la punta de la lengua alrededor del clítoris sin darle directo. Que se ponga firme como un puño. También puedes meter un dedo haciendo círculos.
- El chupón mágico: métete el clítoris entre los labios y haz una succión suave, como si le estuvieras dando un beso con hambre. Usa las manos para abrir bien el escenario.
- Ya puedes atacar: cuando esté empapada y temblando, dale directo con la lengua. Cambia ritmos y direcciones: arriba, abajo, círculos, espirales. La monotonía es la muerte del orgasmo.
- Escucha las señales: respiración agitada, caderas que se mueven, manos que te agarran del pelo… Mejor aún, hasta puedes pedirle que te diga «más rápido», «ahí», «no pares». Eso no es torpeza, es inteligencia.
- El arte de jugar con la llegada del clímax: si la ves al borde, baja la intensidad, vuelve a los alrededores, y luego otra vez a tope. Llevarla al borde varias veces antes de soltar la bomba, eso es dominio.
- Llegó el momento… y después: cuando se venga, no te pares en seco como un zombie. Ve aflojando poco a poco. El clítoris postorgasmo arde más que el infierno. Mejor sube a besar su vientre o sus muslos. Esa caricia postclímax te convierte en una leyenda.
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