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Los mandingos, la devoción sexual de Lilly Bell

A la recatada en apariencia Lilly Bell la definimos en un primer momento como una starlet polivalente, salvaje, indómita y todoterreno, que se resistía a encasillarse en una definida categoría porno. Pero lo cierto es que viendo pormenorizadamente su filmografía hemos descubierto una deriva natural hacia territorio interracial de Dogfart Network, estudio en el que se ha convertido en una actriz insignia por grabar 4 escenas contra el achaparrado Rico Strong y su pandilla de mandingos afroamericanos. Una implicación fuera de dudas que corrobora que traía de fábrica una pasmosa facilidad pornográfica para ensuciarse en todos los subgéneros de la industria de adultos. Además de corroborar su gusto por las raciones dobles de carne en barra negra.