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Lily White: “El sexo es mi templo y yo soy la sacerdotisa»

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Lily White, una francesita de 24 años, con cara de ángel y cuerpo de pecado, ha dice que el sexo es su lugar de confort, por lo que espera estar ligada mucho tiempo a la industria pornográfica. Ya ha grabado con su popular compatriota Pierre Woodman en Budapest y se siente como pez en el agua entre polvos y focos. Tiene una licenciatura en psicología, pero le gusta más la terapia de penetración que la de consultorio. Dice que el porno le ha enseñado que no es tan tímida, y que ser grabada le sube la adrenalina (y otras cosas). Le encantan los gangbangs, porque cuantos más, mejor, y se deja llevar. También le gusta chupar, y presume de que nadie resiste su técnica… No tiene modelo a seguir, porque ella es su propio referente, y si no hiciera porno, ahora estaría haciendo cerámica o joyas… Y es que se le da bien el trabajo manual en todas sus variantes. Su próximo destino es la República Checa y sueña con Estados Unidos.