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Sally D’Angelo: madura pero todavía demasiado cachonda

No todas las mujeres maduras están en el ocaso de su vida, algunas empiezan a florecer sexualmente cuando llega la menopausia. Solo tenéis que echarle un vistazo a la veteranísima pornostar Sally D’Angelo, una leyenda de la industria de adultos y buque insignia del nicho de las GILFs. Una de esas abuelas ninfómanas que se resisten a guardar su libido sexual (que está por las nubes) y hacen de su vicio particular un modo de vida de lo más fructífero. Como mujer sensual y provocadora que es ha pasado por el quirófano y se ha hecho unos arreglitos en pechos, cara y silueta, tantos que actualmente es una tetona artificial muy a tener en cuenta en cualquier ranking.

De esta forma Sally D’Angelo es una bola de demolición para el porno de cougars e incesto, donde los jovencitos se la rifan y no duran ni un asalto ante esta bestia desbocada de la ninfomanía de la 3ª edad. Claro que sí, ser una madura no significa que le tengas que poner una llave a tu coño y dejarlo que se seque.