in

Nicole Vaunt convierte el cosplay en puro fuego

Twitter Telegram Whatsapp

Nicole Vaunt aparece vestida como reina de la fantasía oscura con un tocado ornamental, body burdeos, capa, botas altas… Durante medio segundo parece que el look va a comerse a la performer, pero no, se quita capas con naturalidad, se queda con lo justo y el foco vuelve a donde tiene que estar. La iluminación hace el resto, con un tono suave, estratégica, moldeando el cuerpo y sacándole partido a cada curva. La escena no se queda plantada en la típica coreografía de colchón; se mueve, alterna posiciones clásicas con otras más dinámicas en vertical, juega con los ángulos y transmite esa sensación de que ambos están disfrutando del encuentro. Hay miradas cómplices, risas cuando él se hace el interesante al entrar despacio, gestos que suman química real en vez del piloto automático, que, lamentablemente, se percibe en otras escenas. Al final, lo que parecía “escena de cosplay” se convierte en algo bastante más sólido, un polvo bien rodado con una estética cuidada y una Nicole Vaunt que demuestra que el disfraz es solo juego que da paso a lo sustancial.