La mirada petrificante de Sandra Iron

El enorme dragón que recorría la espalda de la pornostar húngara Sandra Iron (también llamada Sandra Slovensca, Sandra Belly, Sandra Bel, Sandra Banky y Sandra Ring) vino a desvelarnos que no se trataba de una starlet convencional. En una época donde los tatuajes y los piercings no estaban de moda (gracias a Dios Belladonna abrió las puertas a este look cada vez más pujante) Sandra representaba con una maestría sobresaliente el cliché de chica mala en el mundo Euro-porn. Lo hacía representando el epítome de mujer alta y esbelta, pero sobre todo gracias a su potente mirada petrificante y elevada energía sexual a la hora de acometer las folladas de rigor.

Sus increíbles escenas de sexo anal y grupal para Private se encuentran entre las más populares del estudio. Y como colofón fue una de las primeras aficionadas a cambiar asiduamente de look. Peinaba tanto rastas, media melena y hasta una digna cabeza rapada (al menos todo lo rapada que los canones estéticos permitían en los años dorados del porno europeo) Y eso solo con 4 años que estuvo en activo. Casi nada.




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