Hay escenas que se publican, se consumen y se olvidan en una tarde, pero “Hot Mess” es una pequeña joya que alguien decidió guardar en un cajón durante cuatro años por motivos que siguen siendo un misterio digno de expediente X. Por suerte, cuando finalmente vio la luz, quedó claro que el tiempo en la nevera no le quitó ni una pizca de fuego. La protagonista, Suttin, aparece con ese tipo de energía que llena la pantalla sin necesidad de levantar la voz, a través de una mirada afilada, seguridad total y un carisma que convierte cada plano en su territorio. A su lado está Oliver Flynn y entre ambos se crea un ambiente cargado de complicidad y tensión juguetona, de esas que hacen que la escena avance con naturalidad y sin sensación de guion rígido. Pero si algo hace que Hot Mess destaque dentro del catálogo de Deeper es el envoltorio visual. La fotografía tiene ese toque elegante que parece sacado de un cortometraje indie: luces cuidadas, encuadres que se recrean en los detalles y una cámara que se mueve con calma, como saboreando cada momento.

Loading…