Serenity Cox lleva trece años con el mismo marido y en lugar de aburrirse ha conseguido que él la grabe mientras otros se la follan, y encima le pagan. Serenity Cox es la cara visible de Wifey, un sello de lujo que en solo un año ya ha obtenido dos XMAs con una premisa sencilla, pero innovadora. Y es que no es la típica trama de los cornudos “apaleados”, pues aquí los maridos disfrutan, animan, sujetan piernas o se quedan mirando con una sonrisa de oreja a oreja mientras su mujer se lo pasa en grande. Además, antes de que empiece la faena, las parejas se sientan en un sofá y hablan de cómo empezaron en el mundo del intercambio, de qué les excita, de sus límites. Y luego llegan los otros tíos —uno, dos o los que hagan falta— y a grabar que es gerundio. Cuando termina el polvo, vuelven al sofá a comentar la jugada como si fuera un postpartido de la Champions, y si hay suerte, hasta hay vídeo de «reconexión» para que quede claro quién vuelve a casa con quién. Serenity lo lleva en la sangre porque ella y su marido llevan cinco años practicando el mismo deporte en la intimidad. Se pasaron del monogamia a compartir fantasías y les gustó tanto que ahora son la imagen pública de una gran marca. El momento más épico de la marca hasta ahora lo protagonizó Danielle Renee, que se marcó un gangbang de cuatro o cinco tíos vestida con su propio vestido de novia. Ya puestos en acción, incluimos el primer anal de Serenity, filmado recientemente para Tushy, otra marca del Grupo Vixen.
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