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Alison Avery llega tarde al boom de las MILFs

La californiana Alison Avery llega algo tarde para subirse al boom de las MILF —aquella explosión de treintañeras que vivieron a principios de 2010 una segunda juventud gracias a implantes de silicona y tinte rubio barato— si lo que quiere es aprovechar esos 27 años que tan poca justicia le hacen. Ni su cara bonita, ni tetas falsas de plástico, ni pestañas postizas, ni tatuajes mal elegidos, van a lograr alargar su carrera más de uno o dos años. Eso sí, su perfil da para atraer a una subsección sustancial de fanáticos del porno que adoran los trampantojos corporales que este tipo de pornostars tardías suelen emplear. Lo único que hay de ella por las webs es material a granel de baja calidad, mainstream insustancial que nos hace recordar que sus mejores momentos ya pasaron.