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Carmen Luvana, la pornostar de pasaporte puertorriqueño que salió de New York

La historia de como una chica nacida en el humilde barrio de Brooklyn (1981, New York) termina triunfando en el porno internacional empieza en el mismo momento en el que sus padres decidieron emigrar a Puerto Rico cuando tan solo tenía 5 años. Fue allí, en la idílico isla caribeña y cantera de sensuales starlettes sudamericanas, donde Carmen Luvana maduró y eclosionó en un despampanante cuerpo voluptuoso de latina. Sumado a una experiencia sexual acumulada que le sirvió más tarde para mudarse a Miami a los 18 años y empezar a trabajar como reputada estríper en varios clubs de caballeros (de esos en los que borrachos meten billetes de dólar en el tanga de las bailarinas).

Fue así como Carmen Luvana logró llamar la atención de los cazafortunas pornográficos, que no tardaron en darle su primer papel en la mítica saga pornera «More Dirty Debutantes #211». Una vez Norteamérica contempló su bello rostro y poderosa anatomía, perfectamente concentrada en apenas un metro y medio, ya no la dejó escapar y pronto la starlet fue rompiendo contratos, uno tras otro, hasta quedarse en 2003 con el que más dinero le ofrecía: Adam & Eve. Eso sí, aún tardaría varios años en atreverse a abrir su culo y filmar sexo anal, una práctica de la que era temerosa.

De esta manera, la trepidante carrera de Carmen Luvana estuvo repleta de contratos rotos, amantes pasajeros, simbiosis profesionales como la de New Sensations y fiestas orgiásticas que harían avergonzarse a la puta más sucia del Harlem. Sin mencionar que se hizo famosísima con su célebre frase «Ay, puñeta» y que gracias al granuja de su novio logró desbloquear la casilla de la sodomía, práctica sexual que solo incluyó en dos cintas de su filmografía: «The Perfect Secretary» y «The Power of Submission», que fueron más que suficientes para convertirse en una pornostar polivalente que ganó Premios XRCO y NightMoves.

Tras los seis años que duró su aventura pornográfica, se retiró en 2008 de la industria de adultos y retomó su verdadero nombre, Michelle Sandoval, cansada de ganar dinero con 139 escenas (según IAFD) y con una base de datos de fans que pesa varios gigabytes. Así que vamos a rendirle tributo a la puertorriqueña de pasaporte gringo que hipnotizó a la comunidad pornófila por ser una de las primeras en ponerse unos impactantes implantes de pecho que potenciaban su figura.