in

La estríper Chiqui Martí, la bailarina erótica de «Crónicas Marcianas» que superó una tetraplejia

Durante los primeros años del 2000 y cuando sintonizábamos el programa «Crónicas Marcianas» de Sardà se hizo conocida una showgirl de cuerpo hiperfemenino y característico estilismo con cabello de color rojo chillón que arrasó sobre los escenarios con espectaculares estriptís. Ella era Chiqui Martí y el paso del tiempo la convertiría en la mejor artista del desnudo erótico que ha tenido España, llegando a crear todo un género alternativo llamado strip-art. Sus shows estaban a otro nivel e iban más allá del vulgar exhibicionismo libidinosos de televisión. La estríper catalana creaba arte televisivo con su voluptuoso físico y los espectadores se deshacían en aplausos en el mítico late night de Telecinco.

Junto a la explosiva Susana Reche fue una de esas dignas vedettes que aparte de elevar la temperatura de la audiencia tenían suficiente clase como para que jamás haya tenido la necesidad de enseñar el pubis de forma explícita. Una auténtica bomba sexual que marcó a toda una generación de adolescentes contorsionándose con glamour sobre una barra con muy poca ropa. De ahí que la revista Interviu le pagara una fortuna por sacarla desnuda en su portada.

Pero justo cuando se convirtió oficialmente en la estríper más famosa de España el destino le golpeó donde más duele. Un accidente en 2004 realizando acrobacias sobre el escenario le produjo una tetraplejia que tardó años en superar, tiempo en el que estuvo desaparecida de cualquier espectáculo artístico. La que fue una de las sonrisa pícaras más populares de la pequeña pantalla cayó en desgracia y no sería hasta años más tarde cuando lograría superar su lesión.

Por suerte, con su fuerza de superación y los milagros de la rehabilitación Chiqui Martí volvió a pisar de los escenarios para seguir viviendo de su pasión. Eso sí, esta vez ya no como la stripper enérgica de Crónicas Marcianas, sino como la mejor bailarina de danza erótica del país. La llamaron para actuar en mil y un eventos en legendarios locales como el cabaret «El Molino» (la sala de espectáculos más famosa de Cataluña), donde seguía dando rienda suelta a su vocación exhibicionista y artes de la provocación.

Pronto se le quedaron pequeñas las salas de fiesta y la Telecinco le ofreció la oportunidad de participar como concursante en realities como «Supervivientes» (2007) y Gran Hermano «El Reencuentro» (2011). De esta forma su vida privada y personal pasó a ser pública y se dio a conocer que se divorció de su marido de toda la vida para emprender una relación lésbica que levantó ampollas en la prensa rosa.

En la actualidad permanece bastante alejada del éxito que cosechó años atrás. Sigue administrando su página web Stripartstudio y es propietaria de un gran local de striptease: el club «Dollhouse» de Cataluña, donde ella misma es profesora de sus alumnas, impartiéndoles clase para transmitir su sensualidad y seducción. Su Instagram es bastante movidito, subiendo fotos a menudo de sus tatuajes y poses contorsionistas en la Pole Dance, siempre que su inolvidable estilo que fusiona la danza exótica, el espectáculo y el erotismo.