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Las virtudes intactas de Christiana Cinn

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Haber sido chica Playboy y mascota PentHouse como lo fue Christiana Cinn abre muchas puertas en la industria del porno americana. Lo normal sabiendo que estamos ante auténticas diosas fotografiadas en todo su esplendor que quieren aprovechar su radiante belleza para entrar en el sexo filmado. Pero no todo es oro lo que reluce en estas señoritas de cuerpos pluscuamperfectos. El defecto del ego siempre está presente, chicas
pagadas de si mismas que se vuelven insoportables, véase el caso de Lana Rhoades. Por suerte nuestra Cinn no alberga esta deformación profesional dejando intactas el resto de sus virtudes: un cuerpo diseñado para el pecado acompañado de esa actitud predispuesta. Razones más que suficientes para invitarla por segunda vez a la casa de PornFidelity y que Ryan Madison se la folle como a una modelo de alta costura.