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Gianna Dior en la «Ricky’s Room»: demasiado guapa para el pringue sexual

Últimamente, se ha puesto de moda entre los actores afroamericanos crear su propio espacio seguro para filmar. El dotado Dredd tiene su chiringuito montado en Onlyfans y el musculoso Jax Slayher paga escrupulosamente todos los meses el alquiler de una habitación de hotel para transformarlo en su picadero particular. Ahora, a este grupúsculo de emprendedores se le une el popular Ricky Johnson con una propuesta alternativa llamada «Ricky’s Room», un cuarto oscuro en el que mantiene idilios y polvos íntimos con la crème de la crème de la industria de adultos.

Lo más sorprendente es que detrás de esa decoración sórdida que caracteriza sus cuatro paredes —parece un prostíbulo de mala muerte donde las chicas hacen cualquier cosa por droga— se alimenta de las mejores starlets del panorama. Hace pocos días pasó por allí la mismísima Gianna Dior, considerada la fruta prohibida del porno americano por haber ganado el premio «Mejor Pornostar del Año» en los Premios AVN Awards 2022 y se empapó de sexo de arriba a abajo, entregándose a prácticas sexuales sucias.

A la de Montgomery de nada le ha valido poseer un elegante físico de supermodelo cuya epidermis inmaculada no se merece verse envuelta en altos niveles de pringue sexual. A uno se le cae el alma al suelo cuando ve a esta preciosa señorita abocarse a la mugre pornográfica.

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