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Diferencias entre las fantasías sexuales de hombres y mujeres

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Los tíos solemos ser bastantes simples en cuestiones sexuales. Nos van los estímulos visuales, la cantidad de chicas conquistadas y sentir que atraemos físicamente a las féminas. La fantasía número uno es el trío con dos tías, no porque nos mole compartir, sino porque así nos colocamos en el centro del meollo y demostramos poder dando placer a las dos. Según los estudios, nos obsesiona que la mujer se corra, pero a nuestra manera, como si el orgasmo femenino fuera un marcador que llevar en la frente. Por eso en el porno que consumismo predomina la dominación, los tríos y el sexo anal; todo visual, sin dramas afectivos. Somos de coleccionar polvos como quien junta cromos. Por supuesto, hablamos en términos generales.

Las mujeres, en cambio, tienen la cabeza en otro sitio. No es que no tengan fantasías, pero las suyas van más de un ambiente determinado, de olores, de tacto y, sobre todo, de sentirse dominadas por un tío en concreto, no por cualquiera. Les va la sumisión, pero con historia. Esto es, vendarse los ojos, que las aten, pagarles por follar como si fueran putas…, pero siempre con un varón que les genere confianza, no un desconocido random. Por eso triunfan libros como Historia de O o Cincuenta sombras de Grey, porque mezclan el látigo con el romanticismo. Al final, mientras ellos fantasean con ser el centro del espectáculo, ellas fantasean con perder el control, pero con alguien que luego les prepare el desayuno.