Que una tía que se ha comido más pollas que arroz en un wok filipino te suelte que el porno no se resume a follar puede sonar a coña, pero Ember Snow sabe de lo que habla, pues lleva desde el 2017 en el oficio. De origen filipino, pero nacida en la puta Riad, llegó a Estados Unidos con nueve años y ahora es una de actriz porno plenamente consolidada. Antes de entrar al ajo, curraba en una oficina y de camarera mientras intentaba hacerse un hueco en Hollywood. Pero claro, se dio cuenta de lo complicado que era superar cualquier casting, así que decidió pasarse al porno. Ahora afirma que su éxito no tiene nada que ver con su etnia; es constancia, adaptación, y entender que el porno es un negocio, no solo ponerse a cuatro patas.

En la actualidad quiera trabajar también detrás de la cámara, producir sus propias historias, «conectar con las emociones», dice. Y mientras tanto, cada domingo regala un vídeo en solitario en su OnlyFans a todos sus suscriptores, sin pagar extra. ¿Su sueño mojado (nunca mejor dicho)? Follarse a Margot Robbie y Ana de Armas, juntas o por separado.
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