Que el porno lo hacen tíos para tíos es un mito que ya huele. Estas ocho tías se han puesto al mando y han demostrado que ellas retuercen la realidad igual o mejor que cualquier hombre. Por ejemplo, Bree Mills es la jefa de Adult Time y lleva más de 300 películas contando historias lésbicas tan jodidamente turbias que ningún tío podría rodarlas sin que le cayeran 40 denuncias por machista. Aiden Starr, que también se hace llamar Lolita Lemarchand, se dedica a mezclar hetero y trans con un nivel de perversión que haría llorar a tu abuela. Kayden Kross es una de las dueñas del cotarro en Vixen Media Group, y si te llama para rodar con Deeper, vas corriendo aunque tengas que cruzar el charco a nado. Y luego está Joanna Angel, la reina del porno alternativo, con tías tatuadas, parodias gore y estética gótica, un nicho donde ella manda sola porque nadie está tan loco como para seguirle el ritmo.

Pero la lista no acaba ahí. Jacky Saint James es la rara del grupo; nunca se ha tirado a nadie delante de una cámara, y precisamente por eso tiene una visión más limpia (o más sucia, según se mire) y ahora trabaja casi en exclusiva para Bellesa. Erika Lust, la sueca feminista, lleva desde 2007 demostrando que se puede hacer porno con historia y sin parecer un anuncio de colonia barata. Julia Grandi, una uzbeca que empezó de periodista, ahora rueda para Vixen en paraísos tropicales con modelos que parecen sacadas de una revista de moda. Y Little Caprice, la checa persistente, se ha montado su propio imperio con su marido y controla medio Este de Europa, fichando a las mejores antes de que nadie las descubra. En definitiva, ellas escriben, dirigen, producen y además se mojan. Los tíos, a mirar y a tocar la zambomba.
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