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El puterío exhibicionista de la texana Karina Valentina

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Modern Love es el invento ideal para San Valentín, pero no esperes rosas ni mierdas cursis; esto es una declaración de intenciones con parejas e historias reales y un mantra claro —el sexo fuera de casa fortalece el matrimonio— que suena a herejía para unos y a plan de vida para otros. La película alterna entrevistas íntimas con escenas donde los maridos entregan a sus mujeres a otros tíos y luego las recuperan en la cama del hotel con una ternura que descoloca. Karina Valentina y Cowboy llegan desde Texas con acento cerrado y camuflaje. Ella estaba aburrida de la rutina —niños, casa, trabajo, repetir— y empezó a desviarse, pero recondujeron el tema y lo convirtieron en un juego que les ha salvado el matrimonio. En la escena, Karina se marca unas mamadas de actriz consagrada, y al terminar Cowboy suelta un «¿puedo recuperar a mi mujer?» que es tan cachondo como entrañable. Porque al final Modern Love va de eso, de que la exhibición es la esencia del porno, pero con emociones de por medio.