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Crónica de un palizón sexual con Rachel Rampage

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En el último artefacto de Kink («Divine Bitches»), Raquel Rampage se marca una auténtica sesión de dominación que deja al tipo sometido más suave que un guante. El pobre Marcelo empieza con los ojos vendados y la cabeza metida en una jaula, como si fuera un animal mal educado. Pero por supuesto hay más, ya que a continuación es atado, azotado, humillado, sodomizado… Y es que Rachel disfruta sometiéndolo y él no puede hacer otra cosa que aguantar el chaparrón. Al final el tipo acaba más doblado que una silla de playa. La propia Rachel, un mujerón de tomo y lomo acostumbrado a estas lides, presume de faena y dice que la escena es intensa, cruda y saca a relucir su lado más dominante. Vamos, que ella es la perra divina del título y Marcelo el felpudo de turno. Por tanto, si eres de los que flipan viendo a una tía llevar los pantalones (y el látigo y lo que surja), estas de suerte.