Casi veinte años después del archiconocido sex tape que lanzó a la estratosfera mediática a Kim Kardashian, el culebrón vuelve con drama deluxe. Esta vez el que ha decidido remover el avispero es su ex, el cantante Ray J, que asegura que la historia que todos conocemos podría ser bastante distinta. Según el relato oficial de Kim y su madre Kris Jenner, la cinta de 2003 se filtró sin consentimiento y arruinó su privacidad. Pero Ray J dice que de eso nada, pues hubo reuniones, negociaciones y hasta varias grabaciones, todo con la distribuidora Vivid Entertainment, para convertir la cinta en un negocio redondo. Su versión incluye adelantos de dinero, porcentaje de beneficios y una estrategia mediática que habría disparado el escándalo y la fama.

La cinta —“Kim Kardashian, Superstar”— acabó generando más de 100 millones de dólares y se convirtió en el trampolín perfecto para lo que luego sería el imperio Kardashian. Poco después llegó el reality Keeping Up with the Kardashians, y el resto es historia de la cultura pop, con marcas millonarias, redes sociales dominadas y una fortuna familiar que hoy supera los tres mil millones.

El problema es que ahora el asunto está en tribunales. Las Kardashian acusan a Ray J de difamación; él responde hablando de perjurio, acuerdos secretos de millones y hasta posibles delitos federales. Incluso quiere que declare el jefe de Vivid para aclarar quién movió realmente los hilos.

Mientras tanto, el drama tiene un giro extra: Kim intenta convertirse en abogada. Y si las acusaciones de mentir bajo juramento llegaran a probarse, su carrera legal podría quedarse en el mismo cajón que las viejas cintas VHS. Os dejamos con el famoso vídeo y con una parodia del mismo.
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