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Elisa Sanches y sus amigas, de las pocas brasileñas que resisten las orgías del Circo de Praga

Han pasado casi 7 años desde que Elisa Sanches fuese descubierta por el director Brad Montana y su rasgo más impresionante continúa siendo un tremebundo trasero que quita el hipo, con nalgas sintéticas de por medio. Eso sí, no podemos decir que la pornostar brasileña haya triunfado más allá de su país natal, ya que después de aquella escena de Bangbros de 2018 no le volvimos a ver el pelo. Algo extrañísimo sabiendo que tiene en su poder varios premios «Sexy Hot» —los Oscar del porno de Brasil— a sus inigualables capacidades anales, a su actitud avasallante y su permisividad para rodar encuentros grupales con dobles penetraciones y pollas de 25 cm de longitud.

La carioca no es la típica inexperta que aterrizó en el porno para aportar frescura a la cámara: Elisa tiene actualmente 41 años y sigue manteniendo un potente físico deudor de genética latina y cirugía plástica (un clásico por aquellos lares), lo que precisamente enamoró a sus seguidores junto con una seguridad a prueba de bomba. Una belleza en vías de extinción que ha llegado a crear escuela gracias a ser el punto de apoyo de starlets como Kelly Oliveria, la pantera de Río de Janeiro.

Es por eso que Elisa Sanchez representa átomo a átomo la versión MILF ideal de actriz que viene de Brasil. Más que nada porque, como hemos dicho, tiene una licenciatura en sodomía y un pandero descomunal con sexys marcas de bronceado del tanga. Con semejante currículum no nos extraña que el estudio Yummy, perteneciente a la productora checa Legal Porno (conocida como el Circo de Praga por las locuras que se llevan a cabo), haya importado este producto LATAM para incluirla en sus consuetudinarias orgías, que causan furor por todo el mundo.