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Febby Twigs experimentando dobles anales

A pesar de que la estética de Febby Twigs no encaja con los radicalismos pornográficos —tiene una expresión que nos recuerda a esa belleza añeja de las starlettes europeas de los años 90— su breve pero extensa carrera está plagada de maniobras de dificultad extrema. Su background profesional no tiene nada que envidiar de las alumnas más aventajadas de Legal Porno, de hecho, es allí donde se ha versado en hacer marranadas con pollas de todas las formas y colores. De esta manera, y aprovechando que el estudio checo ha tenido libertad total para grabar sin restricciones en tiempos de coronavirus, Febby ha bajado a los infiernos del sexo filmado para dejarse penetrar brutalmente por varias dobles penetraciones anales que la acercan peligrosamente al lado oscuro de la industria.

La explicación entre este dualismo de rostro afable y sexualidad díscola parece tener su razón de origen en el hecho de que estamos ante una starlette medio sorda (tiene pérdida de audición en un oído). Una minusvalía que produjo que su sexualidad se desarrollara de forma anómala, manifestándose en este caso en abundantes squirtings y una sensibilidad clitoriana que le provoca risas incontroladas y poner inconscientemente en plan poseída los ojos en blanco.

Una cosa está clara, le habrán tenido que pagar una pasta porque, para hacer con sus agujeros medievos anales, esta pornstar no vuela desde América a la República Checa por solo 300€, poca tarifa es esa para una performer de su nivel.