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Harley Dean, un motor sexual con caballos de potencia mestiza

No son pocos los pornófagos que todos los días suplican a la mismísima diosa Afrodita el inminente regreso de la elegante pornostar Harley Dean. Y es que si bien es cierto que la guapísima mulata de Ohio ya ha grabado un par de escenas para Reality Kings, su vuelta se nos antoja muy floja y descafeinada si lo comparamos con los picos de excelencia de cuando recorrió de arriba a abajo el cortijo del pornógrafo francés Greg Lansky (Tushy y aledaños). Está claro que la sílfide de ébano no está desatando todo su potencial y no ha vuelto con las pilas cargadas que, tras dos años de inactividad, le cuestan encender el motor étnico con el que enamoró a la industra; por cuyas válvulas fluye gasolina afroamericana y cherokee y tiene caballos de potencia mestiza.