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Jemma Valentine, la rubia que convirtió el porno en diversión

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La historia de Jemma Valentine arrancó en Ontario, Canadá, donde nació en 1991, pero su camino terminó llevándola bastante lejos de la vida tranquila. Rubia, de pecho generoso y con una energía que no pasa desapercibida, Jemma aterrizó en la industria adulta con una mezcla curiosa de descaro, humor y bastante pasión por el espectáculo. Cuando grabó su primera escena con Private, la canadiense aprovechó para contar un poco de todo: cómo llegó hasta allí, qué fantasías le rondaban por la cabeza y cuál era su forma de ver la vida. Porque Jemma hablaba bien claro y proclamaba que el porno le divertía, sentenciaba con un “Qué pasa”.

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Le tiraba la comedia desde pequeña, y todo lo que tuviera que ver con ponerse delante de una cámara. El salto al porno fue, en su caso, casi una extensión natural de ese gusto por actuar y provocar reacción en el público. Y ahí estaba el truco de su personaje, una mezcla de chica simpática, algo traviesa y con bastante sentido del humor, que la hacía destacar en un sector donde muchas veces todo el mundo intenta parecer demasiado serio.

Jemma Valentine

Jemma dejaba claro que su filosofía era bastante sencilla, disfrutar, experimentar y no tomarse la vida con excesiva solemnidad. Una actitud que, sumada a su presencia en pantalla y a su personalidad algo fuera de lo común, terminó convirtiéndola en una de esas actrices que el público recuerda por sus escenas y por su carisma.