Nacida en Burdeos en 1990, esta rubia bajita (1,56 metros) se metió en el porno con 20 años y en un suspiro se convirtió en la gran esperanza francesa de la industria. Entre 2010 y 2017 grabó más de 340 películas, trabajó para Marc Dorcel, Brazzers, Evil Angel y Private, entre otras productoras, y se llevó un par de premios a mejor actriz europea en 2012. Lucía unas bonitas tetas naturales, una sonrisa de anuncio de dentrífico y una energía delante de la cámara que la convirtieron en fija de los grandes estudios. Su cara se hizo tan popular que hasta se coló en un videoclip del rapero francés Vald y en programas de televisión, donde soltaba frases como «en el porno soy una diosa, en mi casa soy una amante de los gatos». Porque Jessie siempre tuvo claro que lo suyo era el sexo delante de la cámara, pero sin perder el sentido del humor. Y eso, en un mundillo donde mucha gente va de diva se agradece.
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