Nacida en Evansville, Indiana, en 1995, Kenna James acabó convirtiéndose en una de las caras reconocibles del porno estadounidense pese a ser una chica bastante tímida y nerd; más de esconderse con un libro que de ir por ahí provocando incendios de braguetas. La transformación llegó cuando empezó a desnudarse y descubrió que aquello de sentirse cómoda delante de una cámara se le daba bastante mejor de lo esperado. En 2014 entró profesionalmente en la industria y tardó poquísimo en dejar de ser una desconocida. En 2015 fue elegida Pet of the Month (Penthouse) y en 2016 se llevó directamente el título de Pet of the Year. Y aquí viene una de las curiosidades que mejor explican su trayectoria: durante buena parte de sus primeros años fue especialmente conocida por sus trabajos girl/girl. En 2022, XBIZ destacaba que aproximadamente la mitad de sus escenas anuales seguían perteneciendo a ese terreno y que ya acumulaba más de 600 escenas. Además, aquella misma publicación subrayaba que no era simplemente una modelo que sabía poner cara de calentón; James buscaba papeles con guiones complejos porque quería desarrollar su faceta interpretativa.

La chica tímida acabó convirtiéndose en una profesional que se mueve como Pedro por su casa entre fantasías, personajes y rodajes de alto voltaje. Y tiene otra faceta curiosa, fuera del circo porno le gusta leer, hacer senderismo y montar en bici. Un contraste estupendo. Por un lado, sofisticada señorita de Indiana; por otro, especialista profesional en poner patas arriba cualquier fantasía que le planten delante de una cámara. En Monarch, además, le toca ponerse en modo espía seductora junto a Seth Gamble. Y teniendo en cuenta que el argumento la presenta como una agente entrenada para utilizar el sexo como arma, cuesta imaginar un casting más descaradamente apropiado. La misión será secreta, pero las intenciones de Kenna quedan bastante poco clasificadas.
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