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Krissy Lynn y su pacto de sangre con el anal interracial

El contrato exclusivo que Krissy Lynn tiene con la productora Elegant Angel —en JaqueMateAteos ya expusimos anteriores trabajos colaborativos— la incapacita para rodar más allá de sus cuatro paredes. Un enclaustramiento que cuando se trata de filmar bajo la atenta mirada de un especialista en tareas de dirección porno como Sid Knox se convierte en una bendición. Y es que recientemente la histórica starlet de Salt Lake City ha debutado como protagonista de lujo en el monográfico «Freaky MILFS 4», la 4ª entrega de la popular serie que nació hace 7 años. El enfrentamiento anal que mantiene con el actor afroamericano Rob Piper nos dice dos cosas: que su físico no se ha resentido ni una pizca y que su posición en medio de la tabla pornográfica es una tremenda injusticia conociendo la letal destreza sexual de su ano.