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Lydia Black, diosa de la lluvia dorada

El gusto de las masas rara vez premia la calidad y los rankings de popularidad pornográficos pocas veces hacen justicia. Por suerte, los premios Spank Bank Awards evitan el escollo de las mayorías y premian a las starlettes, merecidísimamente, por sus innegables capacidades sexuales. De otra forma la pornostar canadiense Lydia Black jamás hubiera ganado el título «Diosa de la lluvia dorada del año», porque los fetichismos escatológicos tan odiados por la gente no suelen tener visibilidad. Una suerte que esta fanática tatuada del porno más extremo, y del sexo que no tiene fronteras, pueda haber visto recompensada su actitud transgresora ante las cámaras. Su estética gótica salpicada con múltiples pinceladas de altporn nos produce una inquietante sensación, como si pareciera salida de un aquelarre de brujas condenada a insertarse las pollas de dimensiones faraónicas que gastan en el circo de Praga (Legal Porno).