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Misha Maver, la rebelión contra los dictados de los cánones pornográficos rusos

La única ocasión en la que mencionamos a la tatuada Misha Maver fue para situarla en aquel monográfico hardcore de las dobles penetraciones llamado «DP Devils», donde nos dejó ojipláticos con una demencia extrema casi inaudita. Su disposición anal quedó fuera de toda duda y demostró al público que es capaz de llevar a cabo arriesgados ejercicios como el gape, fisting y rosebud. Sin embargo, en sus últimas escenas en la filial europea de Public Bang (Bangbros) la vemos en registros menos agresivos con su anatomía que no le hacen justicia a lo que se espera de una actriz oriunda de la fría Madre Rusia. Incluso más de uno piensa que su imagen eslava ha sido mancillada y su potencial desperdiciado.