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Paula Shy, una suertuda masajista asiática se topa con un pollón

Acostumbradas a penes pequeños de los hombres orientales, las masajistas asiáticas eróticas deben lidiar muchas veces con pollas de otras razas. Estas pollas son de otro mundo, y sobre todo de otro calibre. Por eso Paula Shy reacciona de esta grata manera al ver un gran pene. Se sorprenden de su tamaño mientras realiza el masaje sexual. En Massage Rooms nos quieren transmitir la excitación de la mujer al producirse esta reacción de ver una gran polla en el salón de masaje. Paula embadurna de aceite sus manos y la polla para hacer un masaje prostático y que el cliente alcance el final feliz. Al no ser suficiente con la paja untada, unido a sus ganas de cabalgar encima de la camilla de masaje, hacen que termine follando desnuda en un 69 asiático. Que bien entra esa polla tan grande en ese coño oriental gracias al extra de lubricante.