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El imperecedero 1º anal de Rachel Starr

Hace muchos, muchos años, en 2007, el culo galáctico de Rachel Starr fue el más querido de la comunidad pornófila y paradójicamente, tras varios años suspirando su primera penetración anal ante la cámara, esas tremebundas nalgas, que valen su peso en oro, cayeron en el olvido. El estrepitoso fracaso que supuso la primicia anal de Rachel Starr truncó, por completo, su hasta entonces meteórica carrera y la envió a un oscuro pozo del que tardó años en salir. Sin duda, un varapalo para la starlet de Texas, que en lugar de caderas y cintura tenía instalada una coctelera para batir las pollas que cabalga.

Sucedió en el caluroso verano de 2010, en la película «Rachel Starr Is Bad Ass«, producida y dirigida por la célebre directora Mason para dar forma a la susodicha estrella porno explosiva, cuando todavía regentaba el estudio Elegant Angel. Un DVD maldito del que nadie quiere hablar por desperdiciar uno de los mejores traseros del porno de todos los tiempos —objeto de culto en la industria— y ser un punto de inflexión dañino que estigmatizó el trabajo de la pornostar. Nadie se hubiera imaginado que la esperada desvirgación dinamitara el estatus de popularidad de esta rebelde de las cabalgadas. Una trayectoria despilfarrada por un nefasto estreno.

Puede que la culpa la tuviera su partenaire masculino, el veterano actor Michael Stefano (todo un experto en desprecintar), o que un mal trabajo de cámara no filmara dignamente la esencia de las prodigiosas curvas de su ‘derrière’, pandero difícil de retratar por ser de casi un metro de diámetro (35 inches). Otros hablan de que fue eclipsada por otras compañeras de oficio. Sin ir más lejos, la japoamericana Asa Akira nos deslumbró rectalmente en «Asa Akira is Insatiable«. Y no nos olvidemos de la pequeña alemana Madison Ivy, que por aquel entonces se marcó uno de los mejores debuts anales hechos en la industria de adultos. Una de las escenas más icónicas y recordadas de Brazzers, así como de las más descargadas en la historia del sitio.

Por suerte, hace pocas semanas advertimos desde JaqueMateAteos que Rachel Starr había reactivado su celebérrimo hiperculo en una nueva escena de Brazzers. A los 38 años volvía a la palestra. Un regreso a la categoría anal por todo lo alto, ya que por increíble que resulte, el tamaño y las formas del tren inferior de Rachel siguen tan intactos y perfectos como en sus inicios. Tampoco ha decaído su apetito ninfomaníaco por el sexo, a pesar de sus largos periodos de inactividad profesional. Podríamos decir que su característico movimiento ondular, cuando sacude sus esponjosos glúteos, sigue siendo su mejor arma. Increíble que lleve más de una década en el negocio y todavía lo tenga en marcha.