in

El topless perdido de Sofía Cristo: con drogas y relaciones lésbicas de por medio

Sofía Cristo (38 años) ha saltado a la palestra televisiva por su reciente participación en el estrafalario reality de Telecinco «Secret Story: la Casa de los Secretos». La que fue pareja lésbica de la Gran Hermana Nagore Robles (4 años duraron) se ha sumado a la denigrante lista de personajillos de la prensa del corazón que concursan en una casa construida por la productora Mediaset, de esas repletas de cámaras donde no existe la intimidad. Una tesitura a la que ya estaba acostumbrada desde que fue concursante de «Supervivientes» 2007 y empezó en esto de la farándula del cotilleo mediático.

La conocida DJ madrileña es un animal televisivo que se pasea por la telerrealidad casposa con una solvencia apabullante. Es lo que tiene que ser la hija de un domador de leones que tuvo problemas de drogadicción (Ángel Cristo) y de la siempre polémica y musa del destape Bárbara Rey, supuesta amante del Rey emérito Juan Carlos I que lo dejó todo por amor y se puso a trabajar en un circo ambulante (como lo oís).

Con semejante familia, casi podemos decir que la fama la persigue prácticamente desde la cuna. De ahí que sea una de las caras más reconocibles por el público y un fichaje estrella del multiverso de la cadena Telecinco. De esta manera, Sofía Papadópoulos García (es su nombre real) se ha hecho una experta tertuliana y colaboradora de platós, y su vida es conocida por media España, tanto sus bonitas historias de amor y relaciones sentimentales como sus adicciones a las drogas duras.

Y es que Sofía Cristo reconoció en «Sálvame Deluxe», ante todo el país, que fue una drogadicta empedernida y que las drogas formaron parte de su currículum vital durante muchos años. La fuerte adicción que sufría desde los 15 años a todo tipo de consumo (se metía de todo) la engancharon hasta el límite, provocándole infartos y sobredosis. Por suerte, la simpática pelirroja logró ingresar en un centro de rehabilitación y pudo contarlo.

La mítica revista Interviu la sacó en pelotas en su portada, con los pechos al aire, en el que es su único desnudo en un medio informativo. Fotografías eróticas que se podrían considerar una reliquia de la historia de España y en las que vemos que la droga no dañó sus dos bonitas tetas. Eso sí, una lástima lo de sus tatuajes, porque su piel lechosa está para hincarle el diente y pasarle la lengua de arriba a abajo.