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El porno ampliando sus fronteras ante las trabas de Occidente

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Durante años, el porno parecía tener tres direcciones posibles, California, Budapest o Praga. Pues se acabó la fiesta del monopolio a tres banda. La industria XXX ha hecho las maletas y ahora reparte el juego entre Brasil, Sudáfrica y Corea del Sur. La globalización está llegando. Y es que California ya no es lo que era, dado que hay más leyes, más costes t más dolores de cabeza en definitiva. Europa del Este tampoco sale tan barata como antes, y el resultado es que los estudios miran al mapa y ven oportunidades donde antes solo había exotismo. Brasil juega fuerte con creadores independientes, plataformas de suscripción y una generación hiperconectada que produce y consume sin complejos. Sudáfrica, más discreta, aprovecha infraestructuras de primer nivel y costes bajos para convertirse en fábrica silenciosa de contenido para exportación. Y Corea del Sur es el gran giro inesperado, con porno ilegal oficialmente, pero con un consumo disparado y una industria subterránea que sabe moverse entre bloqueos y mosaicos (hoy lo repasamos). Eso sí, mientras el negocio crece a ritmo millonario, las preguntas incómodas sobre regulación y protección de performers siguen viajando sin billete de vuelta.