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Alberto Blanco, el actor porno español que triunfa en tríos internacionales

En JaqueMateAteos hablamos muy poco de la parte masculina de la industria de adultos. Después de todo, la materia prima que vende, a grandes rasgos, son pechos, culos y caderas moviéndose a ritmo de samba mientras montan a lomos de sementales. Las starlets femeninas, propiamente dichas. Sin embargo, cuando toca exaltar la trayectoria de un titán de la talla de Alberto Blanco (32 años, Tarrasa), hablamos largo y tendido de uno de los mejores actores porno que ha parido España. Y es que el intérprete catalán está viviendo su mejor momento profesional, desde que debutó allá por 2011, por haber sido proclamado el actual «Mejor Actor Porno Internacional del Año» de los AVN Awards 2022.

Podríamos decir que haberse asentado en EE.UU y ser uno de los hombres favoritos en el comité de Vixen Media Group —tiene más de 50 escenas filmadas con el ostentoso estudio extranjero— le ha cambiado la vida. Está claro que Alberto Blanco se ha vuelto en un ‘macho ibérico’ indispensable para la industria norteamericana, tanto como el belga Mick Blue o barrigudo francés Manuel Ferrara. Uno de los nombres más solicitados cuando hay que cumplir frente a un grupito de pornostars hambrientas de rabo. Porque esa es otra, Alberto Blanco se enfrenta al sexo femenino con una solvencia arrolladora. Siempre cumple, no falla y la cámara le adora.

Cualquiera de nosotros moriría por sobredosis ante cualquier sílfide del cine X, pero su entrenamiento sexual en territorio ibérico (Cumlouder, Private, Legal Porno, BangBros…) le ha otorgado un superpoder solo equiparable al que tienen Nacho Vidal y Jordi ‘El Niño’ Polla. Más 750 escenas rodadas desde 2011 avalan su intachable trayectoria. Un palmarés envidiable para el que ya es el performer masculino de tierras hispanas más deseado en Estados Unidos. Nos deshacemos en cumplidos.

En su epopeya por territorio yanki ha hecho de todo, desde tríos oníricos hasta orgías multitudinarias donde él era el centro de atención. Lo más sorprendente de todo es que no ha parado de trabajar por Europa y de dar forma a su infinito potencial. Puede que su herramienta de trabajo sea importante (un martillo pilón de 21 centímetros duro como el granito), pero su carisma, su clase y su estilo lo convierten en un gigante allá por donde pasa. Tanto por productoras nacionales como midiéndose las fuerzas con superestrellas de la talla de Aletta Ocean, Little Caprice, Naomi Swann o la mismísima Emily Willis. Y es que para soportar largos minutos con semejantes hembras poco más hay que decir.